Y es que la alegría de ‘Chendo’, como lo llaman sus familiares y amigos, se nota a leguas, tan lejos como los más de 700 kilómetros que separan a su natal San Borja de Montero. “La familia es lo que uno más extraña”, dice mientras observa a su mamá, Ramona, que llegó a Santa Cruz para visitar al adulado de la familia.
Con solo 20 años, después de probar suerte en Bolívar y en equipos de Trinidad, llenó los ojos de la dirigencia azucarera defendiendo los colores de Atlético San Borja, en el Nacional B. “Después del partido con Guabirá el profesor Federico Justiniano y don Elio Salazar hablaron con mi padre. De esa manera estoy acá”, confiesa.
Hecho en el barrio
Montenegro nació y se crió frente a una cancha de tierra en el barrio borjano Santa Rosa de Lima. Ahí aprendió a convivir con los mandados de la casa y con un balón como su amigo fiel. “No salía de la cancha”, recuerda su madre.
Su padre, Rosendo, siempre trabajó en la ganadería para buscar el sustento del hogar mientras Ramona (mamá) cuidaba de Juan Carlos y de Brian (18), el menor de los dos hermanos. “Si no fuera por el apoyo de mi familia no hubiera logrado nada”, sostiene con el pecho inflado de orgullo.
‘Chendo’ ahora sabe que su felicidad debe continuar, pero ya no en el barrio, sino rompiendo las redes del rival.

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