Ocampo tenía guardada las ganas de mostrar su garra guaraní, ya que retornó después de estar suspendido dos fechas por expulsión. Su entrega marcó la diferencia, también asistió en el segundo gol de José Alfredo Castillo. No se conformó con eso y siguió siendo el más incisivo del compromiso. Colaboró en el último gol del partido, que también fue marcado por el mismo Espinoza, autor del primer tanto.
El volante, de 29 años, mostró que con un trabajo de equipo el plantel azucarero puede marcar la diferencia, al menos en su territorio, ya que conocen la cancha, que por cierto, está en pésimo estado. El paraguayo será una de las piezas claves para que Federico Justiniano consiga ensamblar un equipo que juegue de la misma manera de local y de visitante.

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