Con cantos, abrazos y gritos de júbilos los montereños se olvidaron que eran visitantes y gritaron a todo pulmón el retorno a la Liga. En la recta de general, se apostó la barra, que no paró de alentar a lo largo del encuentro. Eran unos 1.500. Otro grupo vivió el partido desde el sector de preferencia.
Más temprano, muchos monterños fueron a encomendarse al Divino Creador. Ingresaron a la catedral para luego mostrar su presencia en la plaza principal José Ballivián. Al final del partido los hinchas del rojo se quedaron afónicos de tanto gritar campeón. Muchos de ellos esta noche retornarán a Santa Cruz por razones de trabajo.

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